Sábado 13 de diciembre 2025.
Las lecturas de las Escrituras:
Gálatas 5:22-6:2; Lucas 12:32-40
El Evangelio de hoy nos habla de las cualidades desde la bienaventuranza, ser dichoso,
También de la santidad, fruto del Parakletos, virtudes que transforman haciéndonos parecidos al Cristo.
El Santo Espíritu y dinamis, está con nosotros para transformarnos..
Podemos decir que pedimos ser esa tierra buena, éstos son los que, oyendo la palabra, la retienen con corazón recto y puro, y dan fruto con su paciencia (Lc 8,15).
La virtud de la paciencia, se encuentra en la perseverancia inquebrantable que Dios nos ha dado. Es el poder de perseverar en constancia en la cruz a nuestra medida, pase lo que pase, haciendo solo la sempiterna voluntad del Señor. La paciencia, está unida a la fe, a la esperanza, al amor, la humildad y la obediencia, que son la única fuerza, dinamis, para seguir adelante esforzandonos tender hacia la meta como el atleta que se ejercita. El ayuno de San Felipe, la oración y la comunión con Dios en la Ortodoxia viva, nos impulsa, en el entrenamiento espiritual, para recordar la unión en Dios (Theosis) permaneciendo en Cristo y para ver todas las cosas a la luz del Reinado de Dios. Ser paciente, estar unido a Cristo y vivir las bienaventuranzas, por el poder del Espíritu. Según los maestros espirituales, no hay otro camino, es lo que nos alecciona la Filokalia y los relatos del peregrino ruso.
La amabilidad, vivir la hospitalidad y ejercerla se trata de ser compasivo y considerado como el buen samaritano. La
alegría, se trata de optimismo y esperanza. La alegría, ser dichosos, se encuentra un motivo de esperanza incluso en los días más tristes y amargos. La alegría, gratitud y gracia provienen de la misma raíz, en griego, las palabras son Hara (alegría), Efharistia (gratitud) y Haris (gracia). Las personas alegres, son más agradecidas y brindan más gracia, ánimo a los demás es vivir la escuela del agradecimiento y hospitalidad.
La paz, consiste en reducir los conflictos, inconvenientes de la vida diaria, al promover la armonía y mantener la atención en Cristo, incluso cuando las cosas van mal se construye a través de la crisis. La paz de Cristo, no es la ausencia de conflicto, es la paz que surge en medio del conflicto y que supera la realidad.
La paciencia consiste en ir más despacio, cauteloso, prudente un sigilo que incluso Cristo rehabilita al usar a la serpiente, ser "cautelosos" e inocentes como las palomas.
El Velar, en otras palabras, es estar en guardia, como aquel hombre que en la torre avisa a su base. Cada cualidad, muy común en la antigüedad donde se citaba una serie de virtudes nos instruyen.
El Fruto del Espíritu en la lectura, se nos recuerda que la obra del alma, ese obrar por el Maestro Interior, es cultivar buen fruto, y si el alma ha sido herida, debe sanar, para que pueda volver a dar fruto espiritualmente sano.
Entonces, como recibe los himnos y súplicas de tus siervos, la Doncella Virgen Purísima María, así libra de los males y enfermedades a quienes por medio de nosotros recurren a tu divina protección. (9ª Oda ).
Es el Espíritu Santo quien reproduce en nosotros a través de “Su Fruto” “ese mismo sentir, y obrar del Paulino de los apóstoles, que hubo también en Cristo Jesús; y que se demanda, que haya en nosotros en (Filipenses 2:5)
"El fruto (karpos) del Espíritu Santo, es Cristo en nosotros. (santidad).
Padre Stephanos.
San
Gregorio de Nisa escribió en el siglo IV: La buena noticia es que el hombre ya no es un paria ni un expulsado del Reino de Dios, sino que vuelve a ser hijo, vuelve a ser súbdito de Dios.

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