Sobre la Cruz
Es incomprensible cómo Jesucristo se une a la señal de la Cruz y le otorga el maravilloso poder de ahuyentar las pasiones y los demonios, y de calmar el alma atribulada. Es igualmente incomprensible cómo el espíritu de nuestro Señor Jesucristo se une al pan y al vino, transformándolos en su propia Carne y Sangre, y purificando manifiestamente nuestra alma de pecados, trayendo paz y tranquilidad celestiales, haciéndola buena, mansa, humilde y llena de fe y esperanza sinceras.
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