Lunes 19 de enero 2026 Lecturas bíblicas. Tito 2, 11-14; 3, 4-7; S. Mateo 3, 13-17. Lunes de la semana 33 después de Pentecostés Sin ayuno Fiestas Teofanía de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Lunes 19 de enero 2026
Lecturas bíblicas.
Tito 2, 11-14; 3, 4-7; S. Mateo 3, 13-17.
Llegamos a la Teofanía y Epifanía, manifestación. De la gloria de Dios, comprobación divina desde las Escrituras, en la santa fe ortodoxa, en el Credo Niceno Constantipolitano. Creo .....
Cómo no estar agradecidos? Cómo no conmovernos?
El Eterno Padre nos da su jaris gracia, gracia increada, vivir la vida nueva y el bautismo ....no como un momento, si no vivirlo siempre, es el significado profundo que se desvela a nosotros y lo contemplamos en el misterio en la Encarnación y la Redención.
Es intimidad de Dios y los hombres, profunda cercanía de manifestación de la Santísima Trinidad entre los hombres, testimonio del Padre por medio del Santo Espíritu.
La segunda lectura, la carta del apóstol San Pablo a Tito nos revela el significado profundo del bautismo de Cristo: “Él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo”.
San Jerónimo: "En su natividad, el Hijo de Dios vino al mundo de forma oculta, en el Bautismo aparece de manera manifiesta". Y surge una pregunta ¿por qué Jesús quería ser bautizado o cuál es el significado teológico de este acontecimiento?...
cuenta que, a través de su bautismo, Cristo también nos otorga la condición de hijos e hijas de Dios y nos redime del pecado ancestral o caída. De hecho, en su carta a Tito, San Pablo lo expresa diciendo: “Él nos salvó, haciéndonos renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo" (Tito 2:11-14; 3:4-7).
Santo Justo Juan de Kronstadt da la siguiente explicación de este acontecimiento: "El Señor, habiendo sido bautizado en las aguas del Jordán, ahogó el pecado humano por Su inmensa justicia, santificó las aguas y les dio el poder de santificación por toda la eternidad, para darnos el baño del renacimiento y renovación por el Espíritu Santo; para abrirnos el cielo que fue cerrado por la caída pecaminosa de Adán, y para hacer descender a la tierra al Espíritu Santo, que no tenía lugar en la tierra donde reclinar Su cabeza. El Señor nos ha impartido su poder divino, que llamamos la gracia de Dios, hasta el fin de los siglos. Es en el día de la Epifanía cuando podemos sentir con especial claridad esta gracia divina. Y, dando testimonio de la realidad de la aparición de la gracia en nosotros, santificamos el agua sobre la que desciende esta gracia y que adquiere propiedades muy especiales - propiedades para salvar a una persona de pecados, enfermedades y muchas circunstancias difíciles de la vida”.
Santificados por esta gracia divina, nosotros, según el pensamiento de San Juan de Kronstadt, nos "revestirnos espiritualmente de Cristo: de su verdad, santidad, mansedumbre, humildad, obediencia, paciencia, dominio propio -en una palabra, de la perfección de Cristo, de la imagen de Cristo, de todas las gracias de Cristo-, de un hombre nuevo, creado según Dios en la verdad y en la justicia de la verdad".
Muchas gracias.
Padre Stephanos.
Tropario de la fiesta
"Al bautizarte ¡oh, Señor! en el Jordán, se manifestó la adoración a la Trinidad: porque la voz del Padre dio testimonio de Ti, llamándote Su Hijo muy amado, y el Espíritu en forma de paloma confirmó la veracidad de estas palabras. ¡Oh, Cristo Dios que te manifestaste e iluminaste al mundo, gloria a Ti!"

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