PARABOLA* Una Parábola de la Vida
*PARABOLA* Una Parábola de la Vida
En Constantinopla, gobernaba un visir terrible y sanguinario. Su pasatiempo favorito era ver al verdugo cortar cabezas frente a su palacio todos los días. Y en las calles de Constantinopla vivía un santo necio, un hombre justo y profeta, considerado por todos un santo de Dios. Una mañana, mientras el verdugo ejecutaba a otro desafortunado ante los ojos del visir, el santo necio se paró bajo sus ventanas y comenzó a blandir un martillo de hierro a diestro y siniestro.
"¿Qué haces?", preguntó el visir.
"Igual que tú", respondió el santo necio.
"¿Cómo?", volvió a preguntar el visir.
"Bueno", respondió el santo necio. "Intento matar el viento con este martillo. Y tú intentas matar la vida con un cuchillo. Mi trabajo es en vano, igual que el tuyo". Tú, Visir, no puedes matar la vida, como yo no puedo matar el viento.
El Visir se retiró en silencio a las oscuras cámaras de su palacio y no permitió la entrada a nadie. Durante tres días no comió ni bebió ni vio a nadie. Al cuarto día, convocó a sus amigos y les dijo:
"En verdad, el hombre de Dios tiene razón. Actué con insensatez. La vida no se puede destruir, como el viento no se puede matar."
San Nicolás de Serbia

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