Viernes 6 de marzo. Las lecturas de las Escrituras Isaías 7:1-15 (6ª hora) Génesis 5:32-6:8 (Vísperas, 1ª lectura) Proverbios 6:20-7:1 (Vísperas, 2ª lectura)
Viernes 6 de marzo. Las lecturas de las Escrituras
Isaías 7:1-15 (6ª hora)
Génesis 5:32-6:8 (Vísperas, 1ª lectura)
Proverbios 6:20-7:1 (Vísperas, 2ª lectura)
Continuamos meditando las Escrituras desde la oración centrante pedimos al Kyrios ser eujaristia, y vivir y ser makarios, de ese modo seremos convincentes en nuestro hacer.
Cómo podemos ser fructíferos en esta gran Cuaresma? Desde el altar y el ambon sentimos esa extrañable compasión que mueve a la vida, en el nutrirse diariamente de la palabra y vivir el ayuno en gozo. Las lecturas de hoy nos invitan a vivir y ver la señal, en María Doncella y hallar el favor como Noé ante el Altísimo, guardemos y atesoremos los mandamientos, esto es sagacidad e integridad. En su misericordia Dios no se arrepintió, es su reacción de su majestad sublime, que cambia en su relación con la humanidad, giro que trae consecuencias.
El pueblo ahora se postra en rostro en saco y ceniza a tierra. Es el fruto de la humildad. Al ver pasar al Cordero, reconocemos, el "giro", Dios se acerca a nosotros y nuestra reacción es la adoración absoluta, bendita y santa.
Entonces la relación de Dios comienza en la compasión dando gracia esto es jaris, en el cual su diseño sigue inalterable, el Dios no cambia, no queda en silencio, es más es el Silencio Adorador, que en la liturgia de los presantificados se entona: "Que toda carne mortal guarde silencio... porque el Rey de Reyes viene a ser sacrificado".
Es el silencio ante la Majestad Sublime, su condescendencia es inalterable, entonces su dolor, para expresarlo en lenguaje humano produce Kenosis, el abajamiento. Su naturaleza inmutable rechaza el error y pone orden. Su Presencia Real y extrema Humillación, al ser los dones ya santificados, se hace cercano pan para nosotros, la entrada, es una procesión de reverencia total. El sacerdote, porta los Dones sobre su cabeza, cubierto por un velo, ocultamiento que simboliza el "abajamiento" (Kenosis) de Dios, que, al ser Inmutable, se deja portar por las manos humanas para sanar nuestro abismo.....
En esta Gran Cuaresma, aprendemos esa revelación o apocalipsis que desde la docencia de los padres de la Iglesia nos revelan la fidelidad divina, frente a la caída de nuestros primeros padres. Génesis muestra el rechazo de Dios a la corrupción, no por un cambio emocional, sino por Su justicia soberana, su santidad infinita, su sabiduría y poder, que protege la vida, toda la vida de este mundo, y que Isaías como portavoz afirma que Su respuesta final es el Emanuel, "Dios con nosotros" . La sabiduría de Proverbios, nos invita a ser Nepsis, a unir espiritualmente Su palabra a nuestro ser, esto es la psique y nous, para no desviarnos en enfocarnos en la Luz.
En las penumbra de la iglesia a diferencia del aire de este orbe, que se realiza en el contexto de las Vísperas, con luz tenue, destaca la idea del "Emanuel" (Dios con nosotros) en medio de la oscuridad de nuestra caída. El Cordero entra para iluminar nuestra Psique y Nous, en el nuevo hombre que nos transformamos.
De este modo en la Liturgia de Presantificados, nos preparamos en oración y previa confesión para recibir al Cordero Pascual que sana ese abismo infranqueable entre nuestra fragilidad y límite humano y Su santidad inmutable......
Gracias.
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