Lunes 13 de abril de 2026 / 31 de marzo de 2026 Lunes brillante. Semana brillante. Testigos del Reino: el Resucitado, del sepulcro vacío al discipulado. Hno Stephanos
Lunes 13 de abril de 2026 / 31 de marzo de 2026
Lunes brillante.
Semana brillante
lecturas de las Escrituras
Hechos 1:12-17, 21-26 (Epístola)
Juan 1:18-28 (Evangelio)
Mateo 28:1-20 (Procesión de la Cruz, 1er Evangelio)
Marcos 16:1-8 (Procesión de la Cruz, 2do Evangelio)
Lucas 24:1-12 (Procesión de la Cruz, 3er Evangelio)
Juan 20:1-10 (o Lucas 24:36-53) (Procesión de la Cruz, 4ta Lectura)
Lucas 24:36-53 (o Juan 20:1-10) (Procesión de la Cruz, 4ta Lectura)
Testigos del Reino: el Resucitado, del sepulcro vacío al discipulado.
Hno Stephanos
Los acontecimientos de las Escrituras la Nueva Alianza nos traza un arco teológico que comienza con la identidad divina de Jesús, quien es el y culmina en la organización de la Iglesia primitiva, que es la comunidad. Todo surge de la revelación en el Evangelio de S. S. Juan, nos apocalipta, se nos recuerda que Cristo, es el único capaz de dar a conocer al Padre, y que los profetas como S. Juan el Bautista se reconocieron como simples servidores y precursores de su luz. Esta identidad divina, es la que se muestra sin tapujos, que ante la muerte ya devorada, Cristo triunfa en la Resurrección. Dónde estás muerte?
El corazón de las lecturas, se encuentra en lo vivencial del sepulcro vacío, narrado con distintos matices por los cuatro evangelistas. Desde el anuncio angelical a las mujeres en Mateo y Marcos, pasando por la incertidumbre inicial de los discípulos en S. Lucas, hasta la carrera de los incrédulos Pedro y Juan hacia la tumba, el mensaje es unánime, convincente y triunfal: la muerte no ha podido retener al Cristo. Estos relatos de la "Procesión de la Cruz".
El lunes durante la Procesión de la Cruz, se leen los cuatro evangelios, en una parada distinta de la procesión, simbolizando el esparcimiento de la noticia de la Resurrección a los cuatro puntos cardinales del orbe! Cristo ha resucitado,!
Se describe un hecho histórico y la transformación del miedo, de la angustia, en una fe viva a través del encuentro físico con el Resucitado, pedagogía que quien se presenta, ante los suyos, para comer con ellos y abrirles el entendimiento en los ojos de la fe, según las promesas antiguas de la primera Alianza del antiguo testamento, ahora está presente, Pero en cada corazón humano. No en vano cantamos el "Cristo ha Resucitado" (Christos Anesti). Esto simboliza que la luz de la Resurrección se expande hacia los cuatro rincones del mundo.
Sin embargo, la Resurrección no es un evento para ser contemplado a solas, es para meditar que nos dice hoy, desde la predicación y discipulado. En el mandato final del Evangelio S S. Mateo, Jesús brinda su autoridad a los discípulos, enviándolos a bautizar y enseñar a todas las naciones bajo la promesa segura de su compañía. Esta transición de la presencia física de Jesús a su presencia espiritual, en la misión se concreta, en el libro de los Hechos o Actas Apostólicas. Allí, la comunidad naciente, reunida en oración, comprende la necesidad de mantener el testimonio apostólico. La elección de Matías para completar el grupo de los Doce, destaca que la Iglesia se construye sobre hombres que han sido testigos que han pasado por pruebas, en la vida y viven la victoria de Cristo.
En definitiva, este conjunto de lecturas, nos anima a caminar en la fe: reconocer la preeminencia de Cristo, verificando el milagro de su victoria sobre la muerte y aceptar la responsabilidad de ser, hoy, sus testigos en el mundo dando a conocer el triunfo de la Resurrección. Cobren ánimo yo he vencido al mundo!
Desde ayer y hasta la Ascensión, se dejan de recitar las oraciones comunes como el "Rey Celestial" (O Vasileu Ouranie) y se reemplazan por el tropario de Pascua. Además, no se hacen postraciones (arrodillarse); los fieles permanecen de pie como signo de que hemos resucitado con Cristo.
Cristo ha resucitado!", "¡En verdad ha resucitado!"


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