*Por la Gracia de Dios y del Santo Sínodo, Iakovos I, Patriarca* *¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!*
*Por la Gracia de Dios y del Santo Sínodo, Iakovos I, Patriarca*
*¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!*
Amados hijos e hijas en la fe, clero piadoso, monjes y monjas, y todo el santo pueblo de Dios,
En este día santísimo y glorioso, en el cual la muerte ha sido vencida y la vida nos ha sido devuelta en abundancia, elevamos nuestros corazones con gozo y acción de gracias al Señor nuestro Dios, quien, en su infinita misericordia, nos ha concedido participar del misterio de la Resurrección de su Hijo Unigénito.
La Pascua del Señor es la fiesta de las fiestas y la solemnidad de las solemnidades. En ella contemplamos no solo un acontecimiento del pasado, sino la realidad viva y eterna que transforma toda la creación. Cristo, descendiendo a las profundidades, rompió las cadenas del Hades, levantó a Adán y Eva, y abrió para todos nosotros las puertas del Reino de los Cielos.
En este tiempo bendito, la Iglesia resplandece en la luz del Resucitado. Las tinieblas han sido disipadas, el pecado ha sido vencido y la muerte ya no tiene dominio. Estamos llamados, por tanto, a vivir como hijos de la luz, testigos vivos de la victoria de Cristo.
Amados, que esta Pascua no sea celebrada solo con palabras, sino vivida profundamente en nuestras vidas. ¡Resucitemos con Cristo! Abandonemos todo aquello que nos ata al pecado, a la división, al desaliento y a la incredulidad. Revistámonos del hombre nuevo, renovado por la gracia, y caminemos en santidad, caridad y verdad.
Me dirijo de manera especial a nuestros sacerdotes y diáconos: sed portadores de esta luz pascual. Alimentad al pueblo de Dios con la Palabra y los Santos Misterios, y guiad al rebaño con celo, mansedumbre y firmeza en la fe ortodoxa.
A las familias, corazón vivo de la Iglesia, exhorto: haced de vuestros hogares pequeñas iglesias domésticas, donde la alegría de la Resurrección se viva en la oración, el perdón y el amor mutuo.
A los que sufren, a los enfermos, a los pobres y a los afligidos, digo: Cristo ha resucitado también por vosotros. Él está con vosotros en vuestros sufrimientos y os llama a la esperanza. Ninguna cruz es definitiva cuando está unida a la Cruz gloriosa del Señor.
En este tiempo de renovación, invito a toda la Iglesia Ortodoxa Eslava de América a permanecer firme en la unidad, en la fidelidad a la Santa Tradición y en el testimonio misionero. Estamos llamados a anunciar al mundo que Cristo está vivo y que en Él toda la humanidad encuentra redención.
Que la luz de Cristo Resucitado ilumine nuestras vidas, fortalezca nuestra fe y renueve nuestra esperanza.
Con amor paternal, concedo a todos mi bendición patriarcal.
¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!
Dado en la Sede Patriarcal,
en la Santa y Gloriosa Fiesta de la Resurrección del Señor.
*IAKOVOS I°*
Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Eslava de América

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