La Divina Ascensión y Domingo de los Santos Padres del Primer Concilio. Domingo 24 de mayo de 2026 / 11 de mayo de 2026. Lecturas de las Escrituras: Hechos 20:16-18, 28-36; Juan 17:1-13

 

La Divina Ascensión

y Domingo de los Santos Padres

del Primer Concilio




LECTURA DOMINICAL. EL PRIMERO CONCILIO ECUMENICO



HECHOS 20:16-18,28-36

Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuera posible, en Jerusalén.

Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

Cuando vinieron a él, les dijo:

—Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que llegué a Asia, Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre,

porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño.

Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí discípulos.

Por tanto, velad, acordándoos de que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

»Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

Antes bien vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: “Más bienaventurado es dar que recibir.”»

Cuando terminó de decir estas cosas, se puso de rodillas y oró con todos ellos.


JN 17: 1-3

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo:

—Padre, la hora ha llegado: glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti,

pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

»Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciera.

Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.

»He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado proceden de ti,

porque las palabras que me diste les he dado; y ellos las recibieron y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

»Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son,

y todo lo mío es tuyo y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

»Ya no estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

»Pero ahora vuelvo a ti, y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos.


Domingo 24 de mayo

Las lecturas de las Escrituras: 

Hechos 20:16-18, 28-36

Juan 17:1-13

"Una oración centrante, sacerdotal que nos lleva a una relación estrecha con el Señor 

La Theosis, convierte la teología en biografía. No es algo que se piensa, es algo que se "es".  

Ser constante, en el razonamiento espiritual y aprender del consejo Paulino, ese cuidado de estar alertas, no como policías, pero si como centinelas, en el amor al rebaño de Dios, protegiendo de los lobos rapaces que aún a los discípulos extravian. El pastor como buen centinela, protege la luz de la Theosis de la Iglesia, su luz y las del rebaño, no puede quedarse dormido, necesita el aceite para la lámpara y no entrar en ese sueño que puede hacernos caer. 

S. Pablo, dió el ejemplo excelente, su labor apostólica dependiente de la gracia jaris, es base segura de paz, de sosiego, sostenido cuando las fuerzas flaquean, porque sabe que está haciendo el bien, encomendando su trabajo seglar a Dios, sus manos, son pruebas del sustento que se provee al hacer tiendas de campañas, sin ser tropiezo ni carga para otros, su tarea es servicio desde el anuncio y predicación en la trinchera. 

Si, se es más feliz en el Santo Espíritu, al dar más que al recibir es la lógica de la Santa Cruz es la economía del Reino. 

La epignosis, muy importante que se seńala en todo el capítulo 17 de Juan, es glorificación que participamos por la Ascencion, al dar a conocer el nombre de Dios, verdad, justicia y Reino de Dios. Es experiencia transformadora, no es dar a conocer un nombre, sino reconocer Su Presencia conocer y aceptar la divinidad de Cristo. Disfrutamos ya de un adelanto 

de la bienaventuranza en la mirada al cielo y nos preparamos para la labor Apostólica y el sustento propio en los pies en la tierra. 

Ese reconocimiento se vive en comunión íntima y transformadora (epignosis). La Epignosis da la fuerza para ser "centinela" y la alegría para "dar más que recibir", el hombre se vacía de sí mismo (kenosis), para llenarse del otro, el tú que pasa a ser un yo convirtiéndose en nosotros. 

En los Hechos, en las cartas del apostol San Pablo, se destaca la epignosis, su labor en acción, en la fe, no en dormirse, es oración incesante, es osada, la jaris gracia es real, más que lo físico que no es eterno. La voluntad divina mueve a Pablo aún ante el peligro de su vida.

Captar en el oir la voz del pastor, que resalta la humildad y no un conocimiento vacío, vive y contagia la experiencia iluminadora de Dios, no del hombre. Dar a conocer lo pleno, requiere que nuestra voluntad esté en la voluntad de Dios, sinergia que potencia el hacer el bien, el fruto, (gr karpos), es ese dar desde la convicción del amor.  

El cuerpo trabaja pero el espíritu vigila esa Nepsis que es sobriedad, es para atender lo que es importante y que mejor que la oración sacerdotal joanica, dónde el Señor nos encomienda al cuidado de reflejar la luz y seguir tras la verdad buscando la comunión. Rezamos y pedimos estar en gracia haciendo la voluntad sempiterna de Dios.  

Cómo nosotros, los cristianos de hoy, podemos sacar provecho de las Santas Escrituras? Primeramente mantenernos en el Camino, el ejemplo de los primeros seguidores, que «acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hch 2:42), y el que está en incorporado del cuerpo de Cristo, se mantiene bajo el Concilio y se nutre de la savia del árbol de la Iglesia dicho de otro modo, desde lo eclesiástico se crece en «el amor que edifica» (1Cor 8:1), o más aún asimilamos el Santo Espíritu de los Padres conciliares, en la epignosis que da luz a nuestra metania. Damos gracias a Dios La pregunta que surge es Quién es la verdad? es la manera correcta de preguntar, verdad que no es una idea, o una teoría, un sistema, sino persona, la Santísima Persona del Humanizado Logos de Dios, del Jesús Cristo. Lo mismo tenemos que preguntar sobre la Ortodoxia, porque se identifica con la tentrópina (divino-humana) la Persona del Logos de Dios. Él, como Θεάνθρωπος Zeánzropos (Dios y hombre), es nuestra Ortodoxia, nuestra Verdad entera.

La apocatástasis (restablecimiento) es la salud, dentro de un proceso y una forma de vida concreta seglar o religiosa monje o casado. No necesariamente es recuperar la salud física, queda en el misterio aceptando la voluntad de Dios, recordemos al ciego "ve y no peques más" 

a la mujer hemorroisa, dónde la fe es recibida por el Pastor Excelente y le da la pedagogía divina, es estar a los pies de Jesús, como María,  es como Felipe muéstrame Señor. 

La Centralidad de vivir en Beatitud nos completa somos "enteros" por saber quién es esa verdad, el trinomio de la verdad la justicia y la salud espiritual nos llega y aturde para entender como nuestra fe se edifica, recobrando la salud del nous.

El Verbo encarnado el Dios hombre en Jesús, nos toca y vivimos en comunión con El; hay una rehabilitación de las facultades perceptivas del alma cuerpo y espíritu, esto es la salud total, armonía desde el espíritu, que acontece en el amanecer de la Iglesia y en los misterios de los Sacramentos/ Misterios, restablecimiento (apocastasis) la salud desde el ayuno y oración, es un   proceso de restauración de la relación con Dios. Lo importante es la salud espiritual y si no hay salud física no es un fracaso sino se considera un misterio. La salud es la increíble capacidad de vivir cualquier circunstancia con paz, alegría serenidad  y en el eterno agradecimiento, recordemos a San Paisios el Athonita sus enfermedades el agradecia, y así nos  mantenemos el alma unida a Dios.

Gracias


Notas: 

Los iconos ortodoxos de la Ascensión, se verá a los apóstoles mirando hacia arriba pero con los pies firmes en la tierra. 

"No hay servicio sin cercanía el Evangelio,  no se anuncia desde el balcón”, se exhorta a vivir una evangelización encarnada, humilde y cercana, marcada por la capacidad de escuchar, acompañar y caminar junto a los demás.

Continuamente es dejarse transformar por el Evangelio que se anuncia, no debe esto ser ajeno. a nosotros! 





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