Martes 12 de mayo 2026 Lecturas bíblicas Hechos 12:25-13:12 Juan 8:51-59
Martes 12 de mayo 2026
Lecturas bíblicas
Hechos 12:25-13:12
Juan 8:51-59
"Las lecturas bíblicas de este día rumbo al Pentecostés (Hechos 12:25-13:12 y Juan 8:51-59) nos ofrece un panorama en la visión sobre la autoridad de la verdad divina frente a la ceguera del mundo y el aire de este mundo. En este inicio del primer viaje misionero de San Pablo y de la " confrontación teológica" de Jesucristo en Jerusalén, la liturgia nos invita a contemplar a entrar en la cruz en su memoria cómo la eternidad de Dios, irrumpe en la historia humana para transfigurar la existencia de quienes guardan su palabra. En el relato del libro de los Hechos de los Apóstoles, se manifiesta la eclesiología viva de la Iglesia de los primeros en Antioquía. La misión cristiana no nace de una estrategia geopolítica o de una ambición humana, sino de la oración en la comunidad que ayuna, celebra La Divina Liturgia. Es en este entorno de ascesis y adoración donde el Espíritu Santo habla y se aparta y kirotoniza consagrando a Bernabé y a Saulo. Se destaca la obediencia en amor a los mandamientos. Este pasaje subraya que cualquier labor apostólica o pastoral carece de frutos si no brota de la obediencia comunitaria al Espíritu Consolador. Al llegar a Chipre, los apóstoles enfrentan a Barjesús, un falso profeta que intentaba apartar de la fe al procónsul Sergio Paulo. San Pablo, lleno de la gracia divina, no dialoga con el engaño, sino que expone la mentira del mago, cuya ceguera física posterior no es más que el reflejo exterior de su ceguera espiritual. Este episodio es una advertencia contra las ideologías modernas que intentan desviar al ser humano de la verdad revelada. Por su parte, el pasaje del Santo Evangelio según San Juan eleva la tensión teológica al revelar el misterio de la persona de Jesucristo. Ante una audiencia atada a la comprensión puramente lineal e histórica de la ley, el Señor proclama una promesa incomprensible para la lógica de este mundo: "El que guarda mi palabra, nunca verá muerte". Es la economía de la Cruz Los oyentes, ofendidos, apelan a la grandeza histórica del patriarca Abraham para cuestionar la autoridad del Maestro. Es en este punto donde Cristo pronuncia una de las declaraciones más solemnes de su divinidad: "Antes que Abraham naciera, Yo Soy". Al asumir el nombre sagrado e increado revelado a Moisés en la zarza ardiente, Jesús afirma su preexistencia eterna. Él no es un reformador moral ni un profeta temporal; es el Verbo de Dios que sostiene el universo.La reacción de los oyentes —tomar piedras para lapidarlo— evidencia la tragedia del orgullo espiritual. Aquellos que poseían las escrituras prefirieron defender sus estructuras conceptuales antes que reconocer a la Vida Eterna que habitaba entre ellos.
Para la espiritualidad ortodoxa contemporánea, estas lecturas exigen una respuesta existencial. Guardar la palabra de Cristo no se reduce a un ejercicio intelectual, sino a la participación activa en los santos misterios, la oración del corazón y la transfiguración de la vida diaria. Al confesar al Cristo eterno, la Iglesia recuerda que la muerte física ya no es un final trágico, sino un pasaje pascual hacia la comunión ininterrumpida con el Creador. La ceguera espiritual se vence únicamente cuando el ser humano imita la docilidad de la Iglesia de Antioquía y la firmeza apostólica de San Pablo, reconociendo en Jesús al Dios vivo que nos rescata de la corrupción y el pecado.

Comentarios
Publicar un comentario