PARABOLA
*PARABOLA* Un filósofo decía que después de una verdadera oración, incluso si duró solo un minuto, la persona conserva en el corazón una especie de carbón incandescente y brillante. Este carbón irradia su resplandor por todo el espacio del alma y siempre está listo para encenderse de nuevo. La persona puede ocuparse de sus asuntos de la vida, comer, beber y dormir, trabajar intensamente y entregarse al ocio, pero la luz interior ya no lo abandona: seguirá encendiéndose y iluminando su alma... La persona puede olvidar esa llamita de oración que arde silenciosamente en su interior, pero ella realizará invisiblemente su gran obra: significativa para la vida, purificadora, santificadora y sanadora.

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