La oración en la vida del cristiano.*
*La oración en la vida del cristiano.*
El fundamento del cristianismo no es solo un conjunto de conocimientos, sino una experiencia viva de comunión con Dios. La oración establece precisamente esta relación. Por lo tanto, es imposible imaginar a un cristiano que no ore. Una persona que no puede o no quiere orar es, en cierto sentido, atea, pues no tiene conexión con Dios. Un creyente es, ante todo, una persona que ora. La oración es el lenguaje, la voz de la fe.
La oración es uno de los cuatro elementos principales de la vida espiritual del cristiano. Los Santos Padres la llamaban el aliento del alma, comparándola con el aliento vital del cuerpo. Toda nuestra vida debería estar marcada por la oración.
La oración ha servido durante mucho tiempo como un barómetro para medir la intensidad de la fe. Los monjes solían saludarse preguntándose: "¿Cómo va tu oración?".
Es necesario distinguir entre la oración y los libros de oraciones (textos de oración). El texto en sí mismo no tiene poder sagrado ni protector. Recordemos que el mismo diablo cita libremente el salmo 90 durante la tentación del Salvador en el desierto.

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