PARABOLA san epifanio de Chipre
*PARABOLA Un día, San Epifanio, obispo de Chipre, cenaba con su amigo, el anciano Hilarión. San Epifanio le ofreció un ave asada, a lo que este respondió: «Perdóname. Desde que me hice monje, no he comido nada que requiera ser sacrificado antes de cocinarse».
«Y yo», dijo Epifanio, «desde que me hice monje, jamás he permitido que nadie se duerma con ningún resentimiento hacia mí, ni yo me he dormido con ningún resentimiento hacia nadie».
A lo que el anciano Hilarión replicó: «Perdóname. Tu lucha es mayor que la mía».

Comentarios
Publicar un comentario