Miércoles 29 de julio 2026. Las lecturas de las Escrituras 1 Corintios 13:4-14:5 Mateo 20:1-16
Miércoles 29 de julio 2026.
Las lecturas de las Escrituras
1 Corintios 13:4-14:5
Mateo 20:1-16
"Nos encontramos con la economía del Reino, un Dios que calcula, pero desde la Cruz, impensable para la razón, porqué el ve desde el amor y don donado. En la lectura se nos desarma, la lógica del lector, se confronta con otra realidad, pudiendo leer el relato de la parábola desde la justicia de Dios que es misericordia. Desde diferentes autores por ejemplo Pierre, Charles, nos conmueve su intuición que transforman por completo nuestra mirada sobre la Viña y el Amor. Nos imaginamos los jornaleros que quieran cobrar los que se les prometió, nadie les dijo que no iban a cobrar, Pero eran exigentes, contractuales, legalistas, creen tener mérito y derecho, es exigir el mérito con un acto de violencia contra la Gracia. Jaris,
es más, ser especiales por ser los primigenios, entonces seguramente en su mente piensan que van a recibir más rédito. Es un pensamiento farisaico de una estrechez mental que se equipara al levita, sacerdote y no se que más, que vieron al samaritano tirado y sencillamente pegaron la vuelta, por el costado. Recordamos la oración del fariseo en el templo, también del esclavo que escondió su talento. Los que tienen queja actúan como el hermano mayor del Hijo Pródigo, demostrando una total falta de caridad hacia los recién llegados.
El Dios amoroso no mide el tiempo cronológico, sino la disposición y el fervor del corazón completo, en el momento de la conversión. Zigabeno, Averky nos aclara que el Amo paga lo mismo porque Dios no evalúa el tiempo cuantitativo, sino la calidad espiritual del arrepentimiento, sinceridad, transparencia, una metania que es vinculante con la Theosis divinización del hombre es la caridad de amor que se ha vivido.
Se nos apokalipta el misterio de la Gracia increada: un Dios que no calcula con justicia humana, sino que desborda en amor infinito (Ágape), con entrańas de misericordia nos ama. ...
La edificación del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, nos lleva a prepararnos de lo que se comprende con esta ilustración de los operarios que tienen celo, si trabajan pero son legalistas, ven a un patrón y exigen la paga por "el mérito" de ser los primeros. Muchas veces caemos en esta trampa que es falta de humildad y puro ego.
El tema de los primeros y los últimos, vemos la generosidad desbordante y escandalosa que toca el alma, ahí está la economía de la Cruz que no es desde un mundo, basado solo en el dinero, poder, status, se rompe el molde de una etiqueta donde los operarios labradores, reciben la salvación a última hora sin pasar por un ministerio de años como los profetas, la Iglesia, en cambio, es el lugar donde el tiempo cronológico se rompe. solo la condición del servidor de querer convertirse y recibir la gracia, es todo para la edificación del cuerpo de Cristo. El pueblo hebreo se consideraban más que especiales, por pretender ser los primeros, desde la carta el amor es la condición para evitar el espíritu de acedia y división y los dones, son para la salud de la Iglesia y no por intereses personales del mercado. Es una visión terapéutica, sanadora, controversial si, pero que desde el amor puro aprendemos en la economía de la Cruz.
Por eso Pablo, decía que prefería la profecía para consolación,
destinadas siempre a consolar, edificar y abrazar las debilidades de los demás hermanos en la fe,
en ánimo y provecho de la comunidad, en el traer el ánimo de la Cruz a los que sufren.
Si pensamos, el Dios siervo sufriente, el escándalo del amor, no es una opción moral; es la salud del Cuerpo de Cristo, es el
sino "vaciarse" (kénosis), anonadarse, para que el consuelo de Dios, sane al hermano herido pobre y desamparado, dentro de la Iglesia, no puede existir el elitismo espiritual. Nadie merece la salvación por sus años de servicio; por mero interés de estatus o recompensa comercial, insistimos, es el lugar de someterse de corazón al Gobierno de Dios, su Reino, todo es un regalo de la gracia divina es don, gracia inmerecida, Cristo es el dueño de los talentos, denarios.
La vida de servicio al prójimo, es el verdadero, amor práctico, la consolación y la gracia del Reino..
La profecía no es adivinar el futuro, sino esparcir la predicación inspirada, discipulado en la catequesis, en el discernimiento, entendiendo la voluntad de Dios en el mundo actual.
El mérito es como vivimos y ejercemos la caridad, los que amaron con mayor intensidad y pureza, es la regla que usa Dios.
El agape el amor, sin mandamientos, es falso sentimentalismo, es el mandamiento en una obediencia de gozo.
El "profetizar" en el capítulo 14, implica proclamar y enseñar con la Verdad de "quien" es la Verdad, El Cristo, de manera clara y ordenada es la definición misma de la vida en Cristo.
Los dones, debían servir para que la Iglesia comprendiera el designio de Dios.
Es el orden amoroso de Dios que en la Iglesia se esparce como mensaje.
Se recuerda que el "ojo malo" del que se queja, es la envidia y altanería, la incapacidad de alegrarse por la salvación del prójimo. El sacerdote enfatiza que los cristianos de mucho tiempo corren el riesgo de volverse "morosos o amargos" al compararse con los demás. Explica que la lógica de Dios destruye la contabilidad humana del esfuerzo, arrepentimiento de última hora: Resalta que Dios sale a buscar al hombre "en el ahora" constante. Tanto el que ha servido toda su vida como el que se arrepiente en su último suspiro, reciben la misma plenitud de Cristo, derribando cualquier rastro de envidia espiritual entre los fieles.
Aprendamos y recemos por el progreso del otro, mirar la generosidad hacia los rezagados antes de recibir lo suyo. Evitar la
mentalidad de la acumulación, el denario ya no opera como un salario, que se pesa, sino como la redefinición de la relación con el Amo. El conflicto no es de dinero sino el lenguaje: los primeros hablan en términos de "trabajo y deuda", el Amo habla en términos de "bondad y don, misericordia" el agape brota en el vacío de la Kenosis, nada en el cosmos debe quedar fuera del Amor. La salvación es de una sola clase: es indivisible. No hay "un trozo de cielo" más grande para unos que para otros; todos los que entran en el Reino gozan de la plenitud de Dios.
La contranarrativa del mundo, es el acto puramente liberador de compartir la generosidad, puro amor y desborde, liberándonos de la pesada esclavitud de tener que "ganarnos" el Reino a base de comparaciones, competencias, carreras convirtiéndose en una obscura amargura espiritual. Dios estaba allí todo el tiempo. El breve trabajo es un estallido de gratitud extática.
El recoger el clamor de la creación y transformarlo en una ofrenda de amor es una comunión, y lo expresamos desde
la comprensión y altruismo al prójimo.
Explica que cualquier ministerio, clase u obra comunitaria carece de valor ante Dios si no nace del amor paciente, bondadoso, y de justicia. El amor es el "camino más excelente" porque desbanca al egoísmo, es por la gracia y la misericordia infinita de Dios.
El muy conocido obispo Alejandro Mileand, nos explica que las virtudes pasivas (sufrir las ofensas en silencio, no tener envidia, no buscar lo propio) son la única y contundente de prueba real de que el Espíritu Santo habita en una persona. Hilarion Alfeyev, reconocido teólogo y compositor moderno enfoca el denario como la comunión absoluta con Cristo.
El servir a Dios con corazón completo es superar espiritualmente al corazón mercantil" que no ha entendido que estar en la viña (la Iglesia) ya era, en sí mismo, un privilegio y no una carga pesada
Cómo dice a Schmemann, vivamos el denario que es la vida nueva del Reino de Dios encarnada en la Liturgia

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