Viernes 17 de julio 2026 Lecturas Bíblicas 1 Corintios 7:35-8:7 Mateo 15:29-31
Viernes 17 de julio 2026
Lecturas Bíblicas
1 Corintios 7:35-8:7
Mateo 15:29-31
Homilía Ortodoxa: "El Conocimiento que hincha, la Fe que sana y el Amor que sostiene" .
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
"Nos encontramos con las recomendaciones Paulinas, todo con el fin de enaltecer a Dios.
En un servicio sin distracciones,
en la constancia del corazón que es firmeza, toda la recomendación es llegar a estar mejor, hace bien, según el muy criterioso juicio de San Pablo, dedicándose el cristiano maduro de modo pleno al Señor, siendo conscientes que poseemos ese conocimiento, ante
una multitud que se maravilla de lo que el Señor hace, gente de la Decápolis que muestra una fe sincera y humilde, literalmente les arrojan o deponen a los pies de Jesús, a los enfermos reconociendo de inmediato su autoridad soberana, Cristo no pidió fe a ninguno de los enfermos que le trajeron, pues el hecho mismo de que los trajeran de lejos era señal de fe.
Todo este terreno para que, acto seguido, la gran multitud subiera al monte a arrojar a todos sus enfermos a los pies del Salvador.
En Decápolis, no tienen estudios teológicos, pero reconocen la grandeza de Dios a través de una fe sencilla que sana. Su fe es puramente práctica y sumisa, lo que provoca que terminen glorificando al Dios de Israel, reconociendo que la verdadera adoración pertenece al Único Dios Verdadero.
Talmage hace especial énfasis en el versículo 31: "y glorificaron al Dios de Israel". Explica que el uso de esta frase específica por parte del evangelista Mateo, confirma que la multitud era predominantemente gentil (pagana). El conocimiento se divide de modo práctico en una perspicacia para saber cómo vivir el estado de vida, y la atención de que cualquier postura desición que se tome, sea siempre en la seguridad del amor, sino nos convertiríamos en cimbalos huecos y molestos.
Es un saber basado en la razón pero alejado del fuego del ágape.
sin la experiencia del amor de Dios en el corazón.
La ilustración más que apropiada, nos hace rememorar las palabras de los patriarcas,
en qué todo sacerdote, monje, monja, el clero y los laicos se miran en el espejo y se pregunten si reflejan la imagen de Cristo, ingresar a la mirada de Cristo o mejor dicho que él nos mire....cuando miramos el Pantokrator incluso la Pixide, concientes del ágape, en el ruido del Santo Espíritu.
La fidelidad al sacerdocio y el bien del pueblo, es ver cómo Cristo en el abrazo del pastor, es llegar a la estatura de Cristo, en el servicio cuyo reconocimiento es solo a Dios.....somos siervos inútiles que deben hacer los que se les solicita.
Los valores, el entusiasmo, en la belleza, se centraliza de quien es el Jesús, que nos mira ....y es donde renovamos "el si".
Los milagros son importantes, no hay duda, el Señor nos visita en nuestro corazón, dónde debemos transfigurarnos en su presencia, para hacer de nuestra vida un Evangelio que hable desde el gesto, y cuando llegue el juicio —que Jesús anuncia explícitamente a las ciudades de Corazin, Betsaida — queremos que el Señor nos diga: «¡Bien hecho, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho. ¡Entra en el gozo de tu señor!» (Mt 25:21) porque estar con el Maestro emana todo lo demas, Él nos instruye a no hacer nada ostentosamente. Porque cuando va a enseñar, sube a la montaña, instruyéndonos así también a nosotros, cuando enseñemos, a apartarnos del bullicio de la ciudad. Y cuando se sentó, sus discípulos se acercaron a él. La multitud viene por los milagros, pero los discípulos vienen por las enseñanzas. Así que cuando termina los milagros y sana sus cuerpos, también sana sus almas, para que aprendamos que él es el Creador de las almas y los cuerpos.
La gracia de presenciar la misión del Redentor, es ya docencia, en creer y aceptar verdaderamente, en una conversión total, en un giro de 180 grados compartiendo, la presencia y el amor de Cristo, cómo hechos visibles en el servicio diario de la Divina Liturgia.
El conocimiento veraz desde el espíritu, es una leccion viva del Evangelio, en la unión íntima y la comunión con Dios a través del amor. Si la teología nos vuelve fríos, distantes, o nos hace juzgar al prójimo, con un corazón endurecido, y ojos obnubilados deja de ser divino y se convierte en un mero orgullo humano, causa de tropiezo, interesante por el conocimiento, pero lejos de saber de quien es la Verdad.
El fruto, ya tiempo atrás, la gente de esa región había echado a Jesús por la pérdida de los cerdos tras sanar a los endemoniados de Gadara. Sin embargo, los dos hombres sanados se quedaron allí testificando. Al regresar Jesús, la semilla sembrada por esos dos primeros misioneros dio fruto: el prejuicio se había roto y ahora la gente ardía en deseos de verle y escucharle.
Que aprendemos de estás porciones de las Escrituras? Desde la ortodoxia, en la voz del beato Teofilacto de Bulgaria, el aspecto teológico vemos el estado corrompido de los maestros de la ley, por la envidia el legalismo, todo lo de estos líderes era puramente estético, intelectual y de fachada, en una hipocresía muerta comparable a hermosos sepulcros.
Otro punto no menos importante, es la curación del sordomudo, que sirve de antesala para movilizar a una multitud que abrieron los oídos espirituales.
En las ciudades, tras la pérdida de los cerdos en la sanación de los endemoniados de Gadara, hay un cambio radical (Mateo 8:34). Al ver y oír al sordomudo hablar perfectamente, el miedo se transformó en asombro total. La noticia corrió de boca en boca por las diez ciudades.
Al reconocer su total impotencia,
al ver este despojo total, ese vacío se llena con el Amor que no puede hacer otra cosa que sanar.
El mensaje vivo, luminoso y profundamente humano
Es interesante que Lanza del Vasto, destaca que Jesús sube al monte y se sienta allí a esperar. Para él, este acto representa el establecimiento del "Trono de la Misericordia". Jesús no va persiguiendo a las masas para impresionarlas; se retira a la altura del silencio. Es la multitud la que debe hacer el esfuerzo de salir de sus ciudades bajas, subir la cuesta y buscarle. El monte es el espacio donde el hombre se despoja del ruido del mundo para ponerse en presencia de la Verdad pura.
Al ver a la multitud, subió a la montaña . Nos enseña a no hacer nada ostentosamente. Porque cuando va a enseñar, sube a la montaña, instruyéndonos así también a nosotros, cuando enseñemos, a apartarnos del bullicio de la ciudad. Y cuando se sentó, sus discípulos se acercaron a él. La multitud viene por los milagros, pero los discípulos vienen por las enseñanzas. Así que cuando termina los milagros y sana sus cuerpos, también sana sus almas, para que aprendamos que él es el Creador de las almas y los cuerpos.
2. Y abrió la boca. ¿Por qué dice el evangelista: «Abrió la boca»? Parecería superfluo, pero no lo es. Porque también enseñó sin abrir la boca. ¿Cómo lo hizo? Con su vida y sus milagros. Pero ahora abre la boca y enseña. Y les enseñó, diciendo. Enseñó no solo a sus discípulos, sino también a la multitud. Comienza con las bienaventuranzas: «Bienaventurados son», tal como David comenzó los Salmos con la bienaventuranza: «Bienaventurado el hombre» (Salmo 1:1).
Gracias

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