El Fuego del Pneuma: Una Meditación sobre los Salmos 39 y 40
Unos hermosos Salmos 39 y 40,
me ayuda a recapacitar sobre el corazón y que tipo de adoracion nos pide Dios.
Ese fuego que arde en el corazón Pneuma, inspira a recapacitar sobre el tiempo (Cronos) que tenemos, haciendo que nuestros labios pronuncien el canto nuevo, Él es nuestra esperanza!
Muchas gracias Rev Padre Vadym !!!!!
ORACION
¡Oh, Santísima Señora De La Virgen! Con temor y amor cayendo a tu icono honesto, te oramos: no apartes tu rostro de nosotros, que recurren a TI; bendice, madre misericordiosa, a tu hijo, nuestro Dios, el Señor Jesucristo, para que en el mundo proteja la tierra y nuestra iglesia Santa preserve inquebrantable del desánimo, herejías y Divisiones; libra a todos los que te oran con fe, del pecado, de las intrigas hostiles, de toda tentación, tribulación, angustia y tristeza del corazón, alimenta la pureza de los pensamientos, la corrección de la vida pecador y perdón de pecados, para que todos nosotros, agradeciéndonos, glorificando tu Grandeza, seamos semejantes al Reino de los cielos y allí, con todos los Santos, Glorifiquemos el nombre puro y Majestuoso del padre, y del hijo, y del espíritu Santo. Amén.
SALMOS
Salmos 39
La vida es breve
1 (1) Del maestro de coro. De Jedutún. Salmo de David.
1 1 (2) Yo había prometido cuidar mi conducta,
y no pecar con mi lengua,
y ponerle un freno a mis labios
mientras hubiera malvados delante de mí.
2 2 (3) Y me hacía el mudo: no decía nada.
¡Ni siquiera hablaba de lo bueno!
Pero mi dolor iba en aumento;
3 3 (4) ¡el corazón me ardía en el pecho!
Pensando en ello, un fuego se encendió dentro de mí,
y dije entonces con voz fuerte:
4 4 (5) «Señor, hazme saber qué fin tendré
y cuánto tiempo voy a vivir,
para que comprenda cuán breve es mi vida.
5 5 (6) Me has dado una vida muy corta;
no es nada mi vida delante de ti.
¡Todo hombre dura lo que un suspiro!
6 6 (7) ¡Todo hombre pasa como una sombra!
De nada le sirve amontonar riquezas,
pues no sabe quién se quedará con ellas.
7 7 (8) Y así, Señor, ¿qué puedo ya esperar?
¡Mi esperanza está en ti!
8 8 (9) Líbrame de mis pecados;
no dejes que los necios se burlen de mí.
9 9 (10) »Me hice el mudo y no abrí la boca,
porque tú eres el que actúa.
10 10 (11) Aparta de mí tus golpes;
estoy acabado por los golpes de tu brazo.
11 11 (12) Tú corriges al hombre castigando su maldad,
y reduces a polvo lo que más ama.
¡Todo hombre es un suspiro!
12 12 (13) »Señor, escucha mi oración,
¡presta oído a mis lamentos!,
¡no te quedes callado ante mis lágrimas!
Yo soy para ti un extranjero,
un ave de paso, como mis antepasados.
13 13 (14) Deja ya de mirarme, dame un momento de respiro,
antes que me vaya y deje de existir.»
Salmos 40
Me agrada hacer tu voluntad, Dios mío
(Sal 70)
1 (1) Del maestro de coro. Salmo de David.
1 1 (2) Puse mi esperanza en el Señor,
y él se inclinó para escuchar mis gritos;
2 2 (3) me salvó de la fosa mortal,
me libró de hundirme en el pantano.
Afirmó mis pies sobre una roca;
dio firmeza a mis pisadas.
3 3 (4) Hizo brotar de mis labios un nuevo canto,
un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos
y pusieron su confianza en el Señor.
4 4 (5) ¡Feliz el hombre que confía en el Señor
y no busca a los insolentes
ni a los que adoran a dioses falsos!
5 5 (6) Señor y Dios mío,
muchas son las maravillas que tú has hecho
y las consideraciones que nos tienes.
¡Nada es comparable a ti!
Quisiera anunciarlas, hablar de ellas,
pero son más de las que puedo contar.
6 6 (7) Tú no te complaces en los sacrificios
ni en las ofrendas de cereales;
tampoco has pedido holocaustos
ni ofrendas para quitar el pecado.
En cambio, me has abierto los oídos.
7 7 (8) Por eso he dicho: Aquí estoy,
tal como el libro dice de mí.
8 8 (9) A mí me agrada hacer tu voluntad, Dios mío;
¡llevo tu enseñanza en el corazón!
9 9 (10) En presencia de tu pueblo numeroso
he dado a conocer lo que es justo.
¡Tú bien sabes, Señor, que no he guardado silencio!
10 10 (11) No me he quedado callado acerca de tu justicia;
he hablado de tu fidelidad y salvación.
Jamás he ocultado tu amor y tu verdad
ante tu pueblo numeroso.
11 11 (12) Y tú, Señor, ¡no me niegues tu ternura!
¡Que siempre me protejan tu amor y tu fidelidad!
12 12 (13) Pues me han pasado tantas desgracias
que ni siquiera las puedo contar.
Me han atrapado mis propias maldades;
¡hasta he perdido la vista!
Son más que los pelos de mi cabeza,
y hasta el ánimo he perdido.
13 13 (14) Señor, por favor, ¡ven a librarme!
Señor, ¡ven pronto en mi ayuda!
14 14 (15) ¡Que sean puestos en completo ridículo
los que tratan de acabar con mi vida!
¡Que huyan en forma vergonzosa
los que quieren hacerme daño!
15 15 (16) ¡Que huyan avergonzados
los que se burlan de mí!
16 16 (17) Pero que todos los que te buscan
se llenen de alegría;
que cuantos desean tu salvación
digan siempre: «¡El Señor es grande!»
17 17 (18) Y a mí, que estoy pobre y afligido,
no me olvides, Señor.
Tú eres quien me ayuda y me liberta;
¡no te tardes, Dios mío!

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