Miércoles 12 de agosto de 2026 / 30 de julio de 2026 Undécima semana después de Pentecostés. Las lecturas de las Escrituras 2 Corintios 3:4-11 Mateo 23:29-39
Miércoles 12 de agosto de 2026 / 30 de julio de 2026
Undécima semana después de Pentecostés.
Las lecturas de las Escrituras
2 Corintios 3:4-11
Mateo 23:29-39
Nos imaginamos a Cristo en su exposición de la hipocresía religiosa, cuánto dolor, cuántas veces quiso reunirlos como la gallina a sus polluelos, también a San Pablo, en su argumento del porque la Nueva Alianza es superior en todo, dónde vemos que la dinamis, la suficiencia proviene de Dios. Desde el nuevo testamento la misericordia del Señor en su abrazo materno y paterno es rechazado.
La advertencia es clara, precisa y convincente, antes de ejecutar su juicio ante la ciudad, recordamos la palabra del profeta: "Que el Altísimo no se alegra de la muerte del malo" y desde el nuevo testamento, el hombre inicuo da pan a sus hijos.
El ministerio existe únicamente en función del servicio a la comunidad (el "hecho comunitario") porque nada escapa de la vista divina, vistiéndonos de la Gloria del espíritu, suficiencia que viene de Dios, es la capacidad que se le otorga al ser humano para actuar con pureza de intención, despojado de la soberbia y de la falsa piedad, de un intelecto calcitrante, o del cumplimiento frío del reglamentario de leyes que oscurecen el nous, esto está
en contraposición a la denuncia de Cristo, contra aquellos que son nidos del mal, dónde hermosean las tumbas, pero sin escapar de lo inevitable que es el infierno por el ejercicio, por opción de su libre elección. Jesús los obliga a mirarse en un espejo histórico, para sopesar y revelar que su sistema religioso, un muro levantado, que se ha cerrado sobre sí mismo, rechazando la novedad amorosa de Dios.
Es legalismo (cumplir reglamentos para impresionar a Dios) es la máxima expresión del orgullo humano.
Lo más glorioso es del Espíritu manifestándose en la santidad, en la coherencia de la ortodoxia como camino y estilo de vida, marcado en el corazón, huella indeleble, en la bondad, verdad y belleza, dónde cada latido es la respuesta de gracia "Señor Jesús Hijo de Dios, ten piedad de mi pecador".
La crítica en este caso, contra los fariseos, muestra su frialdad de corazones de piedra, el razonamiento claro, no pueden entender, porque se cierran, no hay ese quiebre de acceder al bien. Su piedad era una máscara porque al
perseguir y planear la muerte de Cristo (el Maestro de los profetas), demostraban que eran verdaderos herederos morales de los asesinos de la antigüedad.
Todo fruto karpos espiritual, es un don divino, lo que corta de raíz el orgullo humano. El cambio, es que el Espíritu Santo perdona, transforma el corazón y otorga vida eterna ante la Ley antigua, que no da fuerzas porque expone el pecado y la condena.
El Nuevo Pacto de alianza, es justificación y perdón, una gloria infinitamente superior, espiritual y permanente. El valor esfuerzo y denuedo de los que se apokalipta, en el que está del lado del Señor, nacen otras vez, desde el Espíritu al transformarse y dar esa carta de recomendación, al trabajar como servidores del Evangelio.
El dolor de Cristo, que quiso salvar a su pueblo elegido, se aleja ante tal enredado malicioso, dónde los sacerdotes y escriban quieren atraparlo. El odio reflejado en sus pensamientos inicuos, son putrefactos como el aire de este mundo, siguiendo la corriente conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia...» (Versión Reina-Valera Efesios 4,23.).
Ese aire (griego: aer) es la atmósfera moral que se presenta como estilos de este mundo que nos separa de Dios.
La comunidad rechaza la palabra viva, lo que produce inevitablemente, la desolación de sus instituciones, colonizadas por la hipocresía. Son cáscaras hermosas y relucientes sepulcros blanqueados, pero alejados de Dios. Es, podemos decir una ilusión grosera, mímica, de líderes religiosos que admiran la santidad del pasado (los profetas muertos) no sirviendo de nada si hoy se persiguen y hostigan a los siervos por poseer un corazón frío ante el Espíritu Santo en el presente.
Pidamos al Señor, llenarnos de Pneuma, y no deja de responder con una conciencia espiritual viva, para no actuar por inercia, imitando las estructuras alienantes de desobediencia, ideologías, soberbia y enojo desde el yo como un ego yoista, convirtiéndose en un títere en el teatro de este mundo como actores que se reducen a su propio interés y justicia.
El aire el nuevo ecosistema, es autosuficiencia y la simulación externa de una trasprencia anclada en el rédito y confort.
Pasar a una una ortodoxia viva, es la soledad de una mística de la Encarnación, dónde la psique se enmudece ante lo inconmensurable, toda pretensión se desvanece ante la inmensidad y belleza divina
Gracias

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