Calendario ortodoxo Viernes 18 de septiembre de 2026 / 5 de septiembre de 2026 Decimosexta semana después de Pentecostés. Conmemoración El profeta Zacarías y Isabel
Calendario ortodoxo
Viernes 18 de septiembre de 2026 / 5 de septiembre de 2026
Decimosexta semana después de Pentecostés.
Conmemoración
El profeta Zacarías y Isabel
Gran parte de su historia se narra en el primer capítulo del Evangelio de Lucas. El Sinaxario continúa:
«Tras el nacimiento de Cristo, Zacarías declaró claramente la virginidad de María y demostró que era verdaderamente la Madre de Dios; pues le asignó un lugar en la parte del Templo reservada para las vírgenes, atrayendo así el odio de los sacerdotes y levitas.»
Cuando Juan tenía seis meses, Zacarías lo escondió junto con su madre en una cueva al otro lado del Jordán, porque el rey Herodes, al enterarse del nacimiento en Belén del rey de los judíos y temiendo un rival para su poder terrenal, envió soldados a matar a todos los niños varones de Belén. Sus enemigos aprovecharon esta oportunidad para denunciar a Zacarías ante Herodes, quien lo mandó perseguir y ejecutar dentro del recinto del Templo, en el mismo lugar donde la Madre de Dios moraba como testigo de su virginidad. Cuando la sangre del Profeta corrió dentro del santuario, significó el retiro de la Presencia divina. Los sacerdotes vinieron a recoger su cuerpo y lo sepultaron con sus antepasados. Desde ese momento, ocurrieron señales y prodigios en el Templo, indicando que los ritos de la Ley pronto serían abolidos. Los sacerdotes ya no verían a los ángeles de Dios ni tendrían la gracia de la profecía; Ya no podrían pronunciar oráculos ni iluminar al pueblo sobre los pasajes oscuros de las Sagradas Escrituras, como solían hacerlo.
Santos Zacarías y Elizabet
El profeta Zacarías y su virtuosa esposa Elizabet, eran de origen sacerdotal. La santa Elizabet era la hermana de Ana, la madre de la Virgen María. San Zacarías trabajaba en el templo de Jerusalén. El evangelista Lucas, cita a Zacarías y Elizabet en el 1er. Capítulo de su Evangelio., donde predice el nacimiento de Juan el "Bautista." El dice que ambos eran justos ante Dios, cumplían todos los mandamientos, y reglas de Dios sin excepción. Llegando a la ancianidad, no tenían hijos. Por ello pasaban por muchas penurias porque el no tener hijos, según los hebreos, era un castigo de Dios por los pecados.
Al fin Dios envió al Arcángel Gabriel para anunciarle a Zacarías, el que estaba orando en el templo, por el futuro nacimiento de un hijo. El arcángel dijo que se llamaría Juan y predijo que Juan se colmará de Espíritu Santo, ya en el seno materno, que convertirá hacia Dios a muchos actuando con la fuerza del alma del profeta Elías. Toda su obra va a estar orientada para la preparación de la venida del Salvador.
Poco tiempo después de la aparición del arcángel, Elizabet concibió. En el nacimiento de Juan el Bautista, sucedió un milagro: Zacarías, quien hasta entonces era mudo, obtuvo nuevamente el don de la palabra. En santa alegría Zacarías elevó alabanzas a Dios y predijo de su hijo recién nacido:" Tú te denominarás profeta del Altísimo, ya que te presentarás ante Dios preparando Sus caminos." Poco tiempo en verdad se alegraron los justos padres por el hijo tan esperado. A los seis meses, en Belén, nació el Señor Jesucristo. El rey Herodes, conociendo esto se asustó, temiendo perder su cetro, dio la orden de matar a todos los niños en Belén y cercanías. El justo José con la Virgen María y el Niño Jesús se fueron a Egipto, la justa Elizabet salvando a Juan se escondió en el desierto cerca del mar Muerto. El rey Herodes buscando a Juan envió al templo a los guerreros para saber de Zacarías, donde estaba escondida Elizabet como Zacarías se negó a decirle su lugar de escondite, los guerreros lo mataron, entre el templo y el altar del sacrificio. Según la profecía la sangre derramada endureció sobre los pisos de mármol y durante muchos años fue el recuerdo para los peregrinos, de la maldad de Herodes.
La justa Elizabet se estableció con su niño en una de las grutas. Vivió durante poco tiempo: el niño Juan apenas tenía unos, años, quedó huérfano. Salvaguardado por el Señor y alimentado por ángeles, permaneció en el recio desierto hasta su aparición a los Israelitas como predicador de la penitencia.
Tropario: Tu sacerdocio con ropas cubriste sabiamente, por ley de Dios cumpliste, Zacarías, y eras la lumbre y la visión de los emblemas ocultos dentro de ti sabio: y con lanza en el templo fuiste muerto, profeta de Cristo, precursor, reza por la salvación de nuestras almas.




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