Lunes 7 de septiembre 2026/25 de agosto de 2026 Lecturas de las Escrituras Gálatas 2:11-16 Marcos 5:24-34 Tito 1:1-4;2:15-3:3,12-13,15 Apóstoles Mateo 5:14-19 Apóstoles Homilía
Lecturas de las Escrituras
Gálatas 2:11-16
Marcos 5:24-34
Tito 1:1-4;2:15-3:3,12-13,15 Apóstoles
Mateo 5:14-19 Apóstoles
Homilía
Recordamos hoy a San Bartolomé el traslado de sus reliquias y a San Tito.
El primero nos recuerda la fe, en la firmeza del cimiento apostólico.
El segundo, un excelente colaborador de San Pablo representa a esa Iglesia que se organiza en la historia, llamada a vivir con rectitud, sobriedad y piedad en medio del mundo. Ambos nos invitan hoy a mirar el núcleo de nuestra identidad cristiana: una vida cimentada no en las formas externas, sino en la fuerza del Espíritu Santo
Las lecturas hoy nos conducen a aceptar cuando se nos llama la atención, sobre todo si queremos estar en una cáscara de apariencia, Pedro con su personalidad arrebatadora, muy visceral pero de gran corazón, quiso disimular estando con los hebreos, se retira de la mesa de los gentiles, por temor y vergüenza a las críticas de los sectores más legalistas, formas y modos de apariencia que se reduce en un comportamiento hipocrita. Esto en si es una exclusión romper la comunión todo por caer en una falsa condescendencia "del que dirán" o el temor al hombre.
Lamentablemente hoy también vemos ese desenvolvimiento que arrasa el testimonio, por eso la insistencia de meditar y rezar desde los Padres de la Iglesia, animados en caridad y no en remordimiento, después de todo los seres humanos son propensos a caer.
El disimulo y una mochila de reglas que sirven para señalar la falta segura del otro.
La fé es por Cristo, en su sangre no por la Ley que si es justa y santa pero Gloria a Dios, Él pagó por nuestros pecados. La confianza plena en la acción de Cristo es la garantía de recibir perdón y gracia.
El Evangelio destaca el acercamiento de una mujer desesperada "toca" al Señor, en su seguridad de recibir la sanación tan ansiada, por supuesto que iba contra la Ley su impureza, pero la vida del Señor todo su ser desprende vida, amor y salud total.
El le da una lección amorosa desde su divinidad.
La lección que llega a nosotros es esa fé que se fortalece y florece, en Pedro su humildad lo lleva a aceptar la corrección, en la mujer vemos una fé osada, valiente que rompe el límite del legalismo, una fé que rompe la estructura e ingresa por Cristo a la comunidad.
Los Padres de la Iglesia, nos enseñan que se debe buscar la unidad, en la paz del alma, en la caridad, que usa misericordia, sanando así el remordimiento destructivo. La humildad con la que Pedro acepta la reprensión pública de Pablo es el prototipo dorado de un corazón verdaderamente espiritual.
Pero tener cuidado, se nos advierte constantemente sobre el peligro de la "corrección externa" o del formalismo religioso desprovisto de corazón. Se debe usar el buen juicio en prudencia para corregir, si no caemos en una forma de fariseísmo moderno. El Meditar desde la caridad y no desde el remordimiento es vital, porque podemos usar los canones y reglas para señalar pero no para mirarnos a nosotros mismos. Por eso la importancia de la prudencia y del no autojustificarte. Por eso que importante es no juzgar y perdonar. ....no somos jueces ni policías espirituales.
Ser pneumatophoros (portador del Espíritu) y Teophoro (portador de Dios), es ser luz de mundo, en una vida correcta ortodoxa, libre del libertinaje, desde la libertad del Espíritu, la libertad de los hijos de Dios, sirviendo en el criterio del Evangelio que es la Cruz en el Reino de Dios.
Muchas gracias

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