Miércoles 16 de septiembre de 2026 / 3 de septiembre de 2026 Decimosexta semana después de Pentecostés. Lecturas de las Escrituras Gálatas 6:2-10 Marcos 7:14-24
Miércoles 16 de septiembre de 2026 / 3 de septiembre de 2026
Decimosexta semana después de Pentecostés.
Lecturas de las Escrituras
Gálatas 6:2-10
Marcos 7:14-24
"En este mundo todos debemos estar atentos a la formas y no caer en un secularismo, políticas e ideologías, en un individualismo astroz que ahoga. Es un muro difícil de franquear, el experimento de los fariseos "los puros" l, es un señalamiento de un cartel "de pare" que se abre en un mundo hostil, que todos podemos caer, extendiéndose a la gente del pueblo. Sus acusaciones y apego a la Ley, no era por amor a Dios, sino por creerse los mejores, eso los corrompió más. Ese
pensar, que el código y rito los protegía, ser aparte del mundo, los hace selectivos en juzgar y acusar al otro.
Vemos como la enseñanza debe captarse desde el espíritu y no desde un código rigido de protección, encontrar a Dios en todas las cosas, El Señor ordena las prioridades, revelando el verdadero propósito espiritual.
es la fidelidad ética del corazón, protección que trasciende ese horizonte de sentido en el amor sacrificial.
Los alimentos no contaminan el alma, es el odio y la mala intención, es el pecado voluntarioso lo que ataca a la mente (los logismois), la purificación es espiritual, lo eficaz, esa limpieza es para unirse a Dios. Lo externo, la apariencia de piedad y tradiciones,
no tienen nada de ritual, la santidad es en el interior del hombre, de ahí la necesidad de la vigilancia espiritual, en la purificación del interior, mediante el arrepentimiento y la oración. Sepamos que todo lo creado es para encontrarnos en Dios desde nuestro lugar de silencio, en la oración donde cualquier medio ordinario se transforma en un oasis de paz. Es la ley de Cristo que nos protege de este mundo.
Cosechar en esta vida para la eternidad, es la premisa, Dios no puede ser embaucado. El servir al prójimo, con amor, es el espíritu que perfecciona a la comunidad, sembrando en el espíritu, a través del servicio callado a la feligresía, que ya es una forma de sembrar para la eternidad, para saborear los milagros y vida eterna.
Vigilar nuestro horizonte, en un compromiso consciente de sostener al hermano frágil, es la fe que actúa en la comunidad, esto es llevar las cargas unos a otros, a través de la Liturgia y oración y palabra santa, es una solidaridad encarnada sosteniendo al que cae. Lo que sobresale, es una moralidad entrenada, en el ámbito de la libertad y la responsabilidad ética del individuo, una conciencia veraz en el bien, conciencia que escucha la voz de Dios, en los Sacramentos y en la guía espiritual, dónde los hermanos en la fe nos ayudan a
concéntrarnos exclusivamente en Dios y en la luz. Ser un centinela y nunca caer en la oscuridad, la tentación y el pecado, es llevando nuestra propia carga en responsabilidad, exponiendo todo a Dios en la oración y confesión, sin ser juez del otro. La autodisciplina espiritual, la virtud de la templanza y prudencia es el cuidado del corazón evitando el veneno del rencor pidiendo que el Santo Espíritu limpie nuestro interior.

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