Miércoles 2 de septiembre de 2026 / 20 de agosto de 2026 Lecturas de las Escrituras 2 Corintios 13:3-13 Marcos 4:35-41
Lecturas de las Escrituras
2 Corintios 13:3-13
Marcos 4:35-41
"Unas hermosas lecturas que nos conducen a saborear del Quien es la verdad" ese alguien que nos pide no tener miedo sino estar expectantes de la pedagogía divina que abre el corazón. Ntro Señor con todo derecho se durmió, su sueño era real y profundo debido a las largas jornadas de predicación. Esto resalta la verdadera naturaleza humana de Jesús. No dió explicaciones, una gran tormenta se avecina podemos decir que el Lago de Genesaret,
siempre con sorpresas y vaya que sorpresa, surge una tempestad digna del océano indico o adriático, es un lago que siempre está en calma. Pero cuando hay lluvias torrenciales asusta, por eso los discípulos experimentados se asombraron.
Los discípulos dependientes, frágiles, asustadizos recordando su propia humanidad, se despiertan reconociendo su propia impotencia.
El viento y el mar obedecen,
desde la ascesis, en una oración centrante es más que necesario acudir en constante ruego y despertar al Señor.
El discurso Paulino está nutrido de la humildad de la Cruz del vaciar el ego, pero como Cristo resucitó triunfante así se aplicará la disciplina.
Es llamativo que lo que solicitaban los Corintios era correcto, pero en una mala intención al pedir cartas de recomendación, lo irónico que la mejor prueba son los mismos Corintios.
La evidencia del apostolado sereno, correcto en la transformación en la Iglesia, es la muestra que está el Santo Espíritu.
El conocer es ser sincero, con uno mismo, ser modesto al reconocer las limitaciones, llegando a vislumbrar la verdad y justicia desde la experiencia en la certeza que se está actuando desde el bien.
La fe de cada cristiano se cimenta en la Iglesia, desde los Santos Padres, es una fé viva débil y encima asustada que pasa a ser una fé reverencial, santa al darse cuenta de que Aquel que compartía su barca era el Dios Omnipotente. Si se náufraga es ser un reprobado expulsando a Cristo del corazón.
El milagro produce una "gran calma" al mar, causa asombro a las barcas vecinas y a sus discípulos, ven y escuchan como la voz de Cristo es directa como la voz nativa de Dios. Al despertar, Jesús no dialoga, impera. Su voz nativa reescribe el Génesis; es el Dios que pone límites al mar.
Que podemos decir?
Despertar a Cristo significa reavivar la fe mediante la oración ferviente. El examen individual es ver si se mantiene la ortodoxia y la jaris siendo el asombro, lo que junto con el Temor de Dios, nos aumenta la fé como el único inicio real de la vida espiritual.

Comentarios
Publicar un comentario