*INICIO DEL CICLO DE LECTURAS DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS*
*INICIO DEL CICLO DE LECTURAS DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS*
Hoy, 4 de octubre (que corresponde al 21 de septiembre en el calendario eclesiástico), la Iglesia Ortodoxa marca una transición de profunda relevancia en su año litúrgico: el final del ciclo de Lectura del Evangelio según San Mateo, para dar comienzo, mañana lunes, del *Ciclo de Lecturas del Evangelio de Lucas*.
*¿Por qué precisamente ese día?*
De acuerdo al _tipikon_, el *LUNES* siguiente a la fiesta de la Exaltación de la Cruz, este año 2026, celebrada el Domingo 27 de septiembre -14 de septiembre del calendario eclesiástico-, se interrumpe la lectura continua del Evangelio de San Mateo, por el del Evangelio de San Lucas.
*¿Cuál es el motivo del cambio?*
Este cambio no es una interrupción casual, sino un reajuste diseñado para orientar la oración y la meditación de la Iglesia desde la contemplación del Misterio de la Cruz hacia las semanas de primavera que nos guían gradualmente hacia el inicio del Ayuno de la Natividad (el Adviento en Roma) y a la celebración del Encarnación de Cristo (la Natividad).
Así, al concluir el tiempo dedicado a la Santa Cruz, la Iglesia abre las páginas del Evangelio de San Lucas, invitándonos a caminar en el aprendizaje del discipulado, la misericordia y la preparación para la venida del Salvador.
*¿Por qué se eligió el Evangelio de San Lucas como lecturas previas al Ayuno de la Natividad?*
Se considera al Evangelio de San Lucas, un texto ideal para lo que implica la preparación para la Santa Navidad (Ayuno) y el significado que implica dicha espera.
San Lucas es considerado el único evangelista que detalla minuciosamente los acontecimientos previos al nacimiento de Cristo: El anuncio del ángel Gabriel a la Virgen María, el cántico de Zacarías (Capítulo I); y el Nacimiento de Jesús en Belén (Capítulo II).
“Ha llegado la fiesta que derrama gozo por el mundo, la fiesta cumbre de todos los bienes. No os maravilléis de mis palabras, porque en verdad, lo extraño e inesperado es la encarnación de un Dios, ante la que todo lo demás resulta mera consecuencia. No se hubiera humillado nunca tanto, de no ser para exaltarnos a nosotros. Nació según la carne para que tú nacieras según el Espíritu: nació de una mujer para que tú dejes de ser simple hijo de la mujer; aceptó un padre artesano para convertir al esclavo en hijo del Señor” (*San Juan Crisostomo* - Homilía sobre la Natividad de nuestro Señor Jesucristo)
*Compilación: Patriarcal Ateneo San Marcos*

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