Lunes 5 de octubre de 2026 / 22 de septiembre de 2026 Decimonovena semana después de Pentecostés Lecturas de las Escrituras Filipenses 1:1-7 Lucas 3:19-22
Lunes 5 de octubre de 2026 / 22 de septiembre de 2026
Decimonovena semana después de Pentecostés
Lecturas de las Escrituras
Filipenses 1:1-7
Lucas 3:19-22
"Nuestra dignidad es la imagen de Dios y nuestro honor es la adquisición del Santo Espíritu. Es la continuidad de la Iglesia en una estructura de servicio, caridad paternal y sacramentalidad, al impartir el misterio sublime en la Divina Eucaristía y abriendo las puertas reales para que entre el Pneuma.
Todas las virtudes están dirigidas en la verdad, bondad y belleza.
Es la estatura del Cristo, es su fragancia que nos envuelve en la mística divina, sinergia que respeta nuestro obrar, nos conduce al reinado de Cristo, comunión del Evangelio.
En el rezo, en la perfección, comenzamos ahora a leer el Lucano el " Salto de Lucas" a los pensadores y los Padres de la Iglesia.
El Evangelio, vemos la Teofania, santifica las aguas al restaurar al mundo y el cosmos en su Presencia que siempre llena. Las virtudes se ordenan, en
los misterios espirituales que cobran sentido pleno, únicamente al encarnarse Jesucristo. Tenemos la tarea de darle voz, nombre, escuchamos la voz del cosmos, y la expandimos.
Es un tiempo litúrgico, al señalar que el ministerio de Juan el Bautista el "Precursor", llega a su fin y cierra una la era de la Ley y los Profetas y que ahora es el momento de que Cristo comience su misión pública. La finalidad es predicar el Reinado de Dios y declarar la voluntad del Padre para la humanidad. Desde lo corporal la
materia no es enemiga del espíritu, no están mudos; son criaturas que, a su manera, alaban constantemente a su Creador, toda la creación material queda tocada por lo divino. se irriga así místicamente el cosmos, nosotros participamos en la
oración encarnada, y la creación viva, participa en la sinfonía de la oración. El Señor nos da semillas que debemos cuidarlas, como tesoro, somos esclavos, servidores, con alegría, sumisión voluntaria por amor a Cristo, orden y disciplina unida al cuerpo de Cristo.
La Iglesia vive en asociación activa, uniendo la contemplación y acción, en la colaboración en la misión en oración y recursos. María Virgen es el modelo.
Nuestra fe, se adhiere a la confianza en Dios, garantía con la condición que la comunidad se mantenga fiel.
El agape sufrido es compartido, abriendose los cielos a la luz divina.
Gracias

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